Whisky Vs Vivienda


El whisky y las propiedades son la principal opción de inversión de los millenials

Las prioridades de los millennials han sido moldeadas por un entorno en constante cambio, desde el lanzamiento de Internet hasta la crisis financiera de 2008 y la situación actual provocada por la pandemia.

Este panorama podría explicar su deseo de activos tangibles ya que se consideran en general una opción de inversión más estable durante períodos de incertidumbre económica.

Una reciente encuesta de Braeburn Whisky a más de 1.500 personas, descubrió que la mayoría de los millennials favoreció la inversión inmobiliaria y en whisky, y el 36% afirmó que la estabilidad y el rendimiento eran lo más importante para ellos.

Si bien la propiedad sigue siendo una opción popular, el tema de la vivienda se está convirtiendo en un desafío cada vez mayor para la generaciones más jóvenes a medida que los precios de la vivienda continúan aumentando.

Este contexto podría explicar por qué esta generación está evitando oportunidades de inversión más tradicionales, y porque el whisky está despertando su interés.

La montaña rusa de la inversión inmobiliaria

Durante mucho tiempo, la vivienda se ha visto como una inversión segura y sensata. Siempre se ha fomentado la inversión en “ladrillos y cemento”, incluso en el nivel más básico de comprar una vivienda propia en lugar de alquilarla.

La incidencia de la pandemia sobre el mercado inmobiliario ha sido evidente. En 2020 se produjo un desplome del 17 % en la compraventa de vivienda, lo que nos situó en niveles tan lejanos como los de 2011, en plena crisis inmobiliaria.

Sin embargo, la inversión inmobiliaria no es tan sencilla como su popularidad podría sugerir. Los propietarios de viviendas tienden a pensar que entienden de inmuebles, pero invertir en ellos es muy diferente a ser propietario de una vivienda, y conlleva costes y riesgos considerables. Esos riesgos nunca han estado tan claros como desde el estallido de la pandemia del Covid-19.

Las inversiones inmobiliarias se han visto enormemente afectadas por los cambios en el modo de vida de todos en medio de los cierres. Los centros de las ciudades que antes eran bulliciosas colmenas de actividad se han vaciado, las tiendas han cerrado temporalmente o han dejado de funcionar y, mientras las oficinas se han quedado vacías en su totalidad, los trabajadores se han ido acostumbrando al trabajo en remoto.

Este descenso de la actividad económica ha repercutido en la capacidad de los particulares y las empresas para pagar el alquiler. En el primer cierre del Reino Unido, el Gobierno relajó las normas sobre el retraso en el pago de los alquileres y sólo el 14% de los 2.500 millones de libras que debían los inquilinos de locales comerciales se pagó a tiempo.

Aunque las vacunas anuncian el fin de Covid-19, la forma en que trabajamos, compramos y socializamos ha cambiado significativamente y el valor de la propiedad no está exento. Las cosas que podían parecer apuestas seguras en 2019 ciertamente no lo serán en 2021 y cuando llegue 2022.

¿Es el whisky una inversión a prueba de pandemia?

Muy pocos ámbitos de la vida moderna no se han visto afectados por el Covid-19, incluido el whisky.

Las exportaciones mundiales de whisky, que son la clave de su éxito, se vieron muy afectadas en el primer semestre del año, con una caída del 30% en comparación con el año anterior. Sin embargo, dado que las exportaciones han crecido un 4,4% en 2019 hasta un valor total de 4.910 millones de libras, la industria gozaba de buena salud antes de la crisis y no hay razón para pensar que eso vaya a cambiar después de ella.

El whisky es visto como una inversión segura porque es un activo tangible cuyo valor no se ve impactado por los cambios en el mercado debido a factores sociales, económicos o políticos, de la misma manera que una inversión inmobiliaria.

Los whiskies incrementan su valor a medida que envejecen, lo que no ocurre con la mayoría de las inversiones inmobiliarias, y sólo hay una cantidad limitada de ellos porque fueron creados hace décadas.

Para invertir en cualquier cosa hay que investigar un poco para que merezca la pena, y esto es indudablemente cierto para la industria del whisky. Hay que saber qué destilerías son las más populares entre los inversores, qué tipos de edades y barricas son las adecuadas y qué factores pueden convertir una buena inversión en una gran inversión.

En el caso del Scotch Whisky aunque lo peor ocurra, las barricas están cubiertas por un seguro que nos permite recuperar la inversión inicial y, si lo pensamos de forma optimista, al menos nos queda el consuelo de un poco de whisky para beber, mientras que las inversiones inmobiliarias que salen mal pueden dejarnos con los dedos muy quemados y los bolsillos vacíos, así que ¿por qué no considerar una vía de inversión alternativa?

Si quieres saber más acerca de la inversión en barricas de whisky, reserva una consulta con Samantha De Noia, responsable de Braeburn Whisky para España y LATAM, pinchando aquí

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